Los herbicidas son mezclas de dos o más componentes que son evaluados por su compatibilidad, fitotoxicidad contra las malezas y selectividad en los cultivos y sirven para impedir el desarrollo de las hierbas perjudiciales que crecen en un terreno.

Los componentes tienen una buena capacidad de almacenaje, facilidad en la disolución en agua, debe indicar su grado de toxicidad para la flora y fauna del lugar y eficacia en el cuidado de los cultivos.

Los herbicidas pueden ser sólidos y líquidos dependiendo de su composición, para aplicarlo en el campo tiene que ser soluble en agua, de esta forma los agricultores pueden obtener resultados al utilizarlos.

Además, deben ser formulados con compuestos que no presenten complicaciones para su transporte o almacenaje, y de esta manera no se corra ningún riesgo.

Algunas de sus formas más comunes son:

Granulados solubles en agua: sólidos molidos finamente combinados con agentes de suspensión y dispersantes.

Polvo humedecible o humectable: compuesto con baja solubilidad, cuya mezcla consigue una consistencia pastosa.

Concentrados suspensibles: mezclas con solventes no tóxicos fáciles de manejar.

Concentrado emulsionable: ingredientes insolubles en agua disueltos en solventes orgánicos y en aceite vegetal que aumentan la seguridad del operador y disminuyen el impacto ambiental.

Artículo creado con información de hablemosdelcampo.com.